¿Por qué debemos esperar con ansias el Cielo? Extracto de El Cielo para Niños (Why Should We Look Forward to Heaven, Excerpt from Heaven for Kids)

Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. —Filipenses 3:20

[Alhaja el Unicornio] gritó: “¡He llegado a casa por fi n! ¡Esta es mi verdadera patria! Aquí es donde pertenezco. Esta es la tierra que he estado buscando durante toda mi vida, aunque nunca lo supe hasta ahora. La razón por la cual amamos la antigua Narnia es que a veces se parecía un poquito a ésta. . . . ¡Vamos más hacia arriba, vamos más hacia adentro!” — C. S. Lewis, La Última Batalla

¿Realmente necesito pensar en el Cielo?

Suponte que tu papá o tu mamá dijeran que te vas a mudar a un lugar nuevo. ¿Qué es lo primero que harías? Les harías preguntas, ¿verdad? Querrías saber todo, el quién, el cómo, el cuándo, el dónde y el por qué acerca del lugar adonde vivirás.

Ahora imagínate que eres parte de un equipo de la NASA que está preparando una misión de cinco años a Marte. Después de un período de adiestramiento intensivo, llega el día del lanzamiento. A medida que el cohete se eleva, uno de los astronautas te pregunta: —¿Qué es lo que sabes acerca de Marte?

Imagínate que te encoges de hombros y le respondes: —Nada. Nunca hablamos sobre eso. Creo que lo voy a averiguar cuando llegue allí.

¿Crees que sucedería así? No es muy probable, ¿verdad? Parte de tu entrenamiento te habría preparado para el lugar donde vivirías durante los próximos cinco años. Habrías estado hablando de Marte durante las veinticuatro horas del día, ¿no es verdad? Después de todo, ¡es allí adonde te diriges!

Tal vez en algún momento de tu vida has dicho: “Creo que Jesús murió por las cosas malas que he hecho” (más sobre esto en el capítulo diez). Tal vez ya le has pedido perdón y has depositado tu fe en él. Si es así, la Biblia te promete que el Cielo será tu futuro hogar. Jesús mismo lo dijo: “En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo” ( Juan 14:2-3).

Cuando mi familia realiza un viaje, nos gusta saber con anticipación cómo es el lugar adonde vamos. Si estamos planeando unas vacaciones, miramos los folletos, los mapas y los sitios en Internet. Queremos saber de las atracciones y de todas las cosas que hacen del lugar un sitio digno de visitar. Cuando sabemos por adelantado cómo es el Gran Cañón de Arizona o Disney World o el campamento de verano, eso nos ayuda a entusiasmarnos y a anhelar visitar ese lugar. La Biblia dice: “Pero, según su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia” (2 Pedro 3:13). Pero no vamos a anhelar ese lugar a menos que sepamos, antes de llegar allí, algunas cosas acerca de las atracciones que tiene, ¿no es verdad?

 Así que si el Cielo, o como lo llama el versí- culo “un cielo nuevo y una tierra nueva,” va a ser tu hogar algún día, ¿no sería fantástico aprender todo lo que puedas acerca de él ahora? De esa forma, puedes pasar toda tu vida anhelando ir al lugar que será tu hogar para siempre.

De eso es de lo que trata este libro.

¿No es sufi ciente sólo pensar en estar con Jesús?

Cada uno de nosotros fue creado para una persona. Y también hemos sido hechos para un lugar. Jesús es la persona. El Cielo es el lugar.

Jesús vive en el Cielo y está preparando un lugar para nosotros allí. Así que si anhelamos estar con Jesús, es igual que anhelar estar en el Cielo.

¿Por qué? Porque allí es donde estaremos con él. Así que cada vez que pensamos en estar con Jesús, estamos pensando acerca del Cielo. Y cada vez que pensamos en el Cielo, deberíamos estar pensando en Jesús.

¿Qué es lo que espero con ansias?

Seamos honestos. ¿Estás anhelando realmente ir al Cielo? Tal vez dentro de setenta u ochenta años,¿verdad? Después de que hayas hecho todas las cosas que quieres hacer.

Piensa en algunas de las cosas que esperas con ansias:

• La Navidad u otro día festivo favorito

• Tu cumpleaños, el cumpleaños de tu hermana (bueno, tal vez no) o quizás el cumpleaños de tu perro

• Ir a tu lugar favorito (como el zoológico, la playa, el bosque, el río o tal vez a un parque de diversiones) • El último día de clases y el comienzo de las vacaciones de verano

• Ver una película que te han dicho que es buenísima

• Comprar el próximo libro de tu serie favorita

¿Por qué anhelas todas esas cosas? “¡Ya, pues!” tal vez dirías. La respuesta es obvia. Debido a lo que ya sabes acerca de esas cosas, usas la imaginación que te dio Dios. Casi puedes gustar, palpar, oler, escuchar y ver todas las cosas maravillosas que esperas.

Por ejemplo, si se acerca tu cumpleaños, tal vez puedas gustar, palpar, oler, escuchar y ver un pastel de chocolate cubierto con crema, la risa de los amigos y los regalos. Tal vez anhelas ver a tus primos, tías y tíos que no has visto por un tiempo. O tal vez estás contando en recibir muchos buenos regalos.

Pero ¿adivina qué? Anhelar el Cielo no es diferente. En realidad, anhelar el Cielo es aún mejor que anhelar la Navidad o tu cumpleaños. Sin embargo, muchas personas encuentran esto difícil de creer porque no saben cómo imaginarse el Cielo. No saben cómo esperarlo con ansias.

¿Te describe eso a ti?

¿Qué es lo que la gente cree acerca del Cielo?

Hablando de descripciones, ¿cuáles son algunas de las palabras que usarías para describir el Cielo? Divertido y emocionante ¿serían las palabras que usarías?

Tal vez te sorprenda descubrir que mucha gente no encuentra gozo alguno cuando piensan en el Cielo. ¿Te preguntas por qué? No anhelan ir allí debido a lo que creen que es el Cielo.

Gary Larson mostró una perspectiva común del Cielo en una de sus tiras cómicas de Far Side (son muy populares en los Estados Unidos; muchas veces presentan animales portándose como personas y otras situaciones imaginarias). En ella, un hombre con alas de ángel y una aureola está sentado solito en una nube, sin hacer nada. El hombre tiene la expresión de alguien que está solo en una isla desierta, aburrido porque no tiene absolutamente nada que hacer. El subtítulo muestra lo que el hombre piensa: “Ojalá hubiera traído una revista.”

¿Es esa tu perspectiva de cómo será el Cielo? ¿O es lo que piensa alguien que conoces? Muchas personas temen que el Cielo será . . . aburrido.

Cuando eras más pequeño, tal vez viste la película Todos los Perros Van al Cielo. Trata de recordar. Charles B. Barkin (Charlie), un perro pastor alemán, va al cielo porque, por supuesto, todos creen que “todos los perros van al cielo.” Pero Charlie no quiere estar en el Cielo. ¿Por qué? Porque no hay sorpresas, por lo menos no sorpresas emocionantes. Todo es predecible. Aun la temperatura está fi ja en 23 grados Celsius, lo cual le suena muy aburrido a Charlie. Él prefi ere la emoción de la vida en la Tierra a una eternidad de fl otar en una nube usando alas y una aureola. Así que él rechaza el Cielo y regresa a la Tierra.

En la continuación (Todos los Perros Van al Cielo 2), Charlie explica sus frustraciones con el Cielo cuando canta: “Es demasiado celestial aquí. Es demasiado pacífi co y como el paraíso.” En otras palabras, el Cielo le resulta aburrido a él.

¿Predecible? ¿Aburrido? ¿Años sin fi n de la misma cosa, de lo mismo? ¡Nadie anhelaría algo así! Te tengo buenas noticias. Charlie está completamente equivocado. El Cielo no es así. ¡De ninguna forma!

¿Has leído algunos de los libros de Peter Pan y anhelado vivir en un lugar hermoso y mágico como el País de Nunca Jamás, pero sin el Capitán Garfi o y todos los piratas malos? Bueno, de lejos, el Cielo es un lugar mejor que el País de Nunca Jamás. ¿Cómo lo sé? De lo que la Biblia dice acerca del Cielo.

Es por eso que este libro provee una perspectiva diferente del Cielo: como un lugar sobre el que vale la pena pensar, hablar y soñar. En realidad, una vez que entiendas lo que la Biblia dice acerca del Cielo, ¡tú también anhelarás de todo corazón vivir allí!


Extracto de El Cielo para Niños por Randy Alcorn, Introducción.



Why Should We Look Forward to Heaven?

We are citizens of heaven, where the Lord Jesus Christ lives. And we are eagerly waiting for him to return as our Savior. — Philippians 3:20

[Jewel the Unicorn] cried: “I have come home at last! This is my real country! I belong here. This is the land I have been looking for all my life, though I never knew it till now. The reason why we loved the old Narnia is that it sometimes looked a little like this. . . . Come further up, come further in!” — C. S. Lewis, The Last Battle

Do I really need to think about Heaven?

Suppose your dad or mom told you that you were moving to a new place. What’s the first thing you’d do? Ask questions, right? You’d want to know the who, what, when, where, and why about the place where you were going to live.

Now pretend you’re part of a NASA team preparing for a five-year mission to Mars. After a period of heavy-duty training, the launch date finally arrives. As the rocket lifts off, one of the other astronauts says to you, “What do you know about Mars?”

Imagine shrugging your shoulders and saying, “Nothing. We never talked about it. I guess we’ll find out when we get there.” Think that would happen? Not likely, right? Part of your training would have prepared you for where you would be living for the next five years. You would have talked about Mars 24/7, wouldn’t you? After all, that’s where you were headed!

Maybe at some point you’ve said, “I believe Jesus died for the wrong things I’ve done” (more about that in chapter ten). Perhaps you’ve already asked for his forgiveness and placed your trust in him. If so, the Bible promises that Heaven will be your future home. Jesus said so himself. “There is more than enough room in my Father’s home. If this were not so, would I have told you that I am going to prepare a place for you? When everything is ready, I will come and get you, so that you will always be with me where I am” (John 14:2-3).

When my family goes on a trip, we like to know in advance what it’s like where we’re going. If we’re planning a vacation, we look at the brochures and maps and Web sites. We learn about the attractions—all the things that make it a place we want to visit.

Finding out in advance about the Grand Canyon or Disney World or summer camp helps us get excited and look forward to going there. The Bible says, “We are looking forward to the new heavens and new earth he has promised, a world filled with God’s righteousness” (2 Peter 3:13). But we won’t really look forward to that place unless we know something about its attractions before we get there, right?

So if Heaven—or as that verse calls it, “the new heavens and new earth”—will be your home someday, wouldn’t it be great to learn all you can about it now? That way you can spend your whole life looking forward to the place that will be your home forever!

That’s what this book is all about.

Isn’t it enough just to think about being with Jesus?

Each of us is made for a person. And we’re also made for a place. Jesus is the person. Heaven is the place.

Jesus lives in Heaven and is getting a place ready for us there. So if we look forward to being with Jesus, that’s the same as looking forward to Heaven. Why? Because that’s where we’ll be with him. So whenever we think about being with Jesus, we’re thinking about Heaven. And whenever we think about Heaven, we should be thinking about Jesus.

What do I look forward to?

But let’s be honest. Are you really looking forward to going to Heaven? Maybe in seventy or eighty years, right? After you’ve done all the things you want to do.

Think about some things you do look forward to:

  • Christmas or another favorite holiday
  • Your birthday, your sister’s birthday (well, maybe not), or even your dog’s birthday
  • Going to your favorite place (like a water park, the beach, the woods, the river, or maybe SeaWorld or Six Flags)
  • The last day of school and the start of summer vacation
  • Seeing a movie you’ve been told is really, really good
  • Getting the next book in your favorite series

Why do you look forward to those things? “Duh,” you might say. The answer is obvious. Because of what you already know about these things, you use your God-given imagination. You can almost taste, feel, smell, hear, and see all of the wonderful things you expect.

For example, if your birthday’s coming up, you might taste, feel, smell, hear, and see chocolate cake with thick frosting, the laughter of friends, and presents. Maybe you’re looking forward to seeing cousins, aunts, and uncles you haven’t seen in a while. Or perhaps you’re counting on getting lots of cool presents.

But guess what? Looking forward to Heaven is no different. In fact, looking forward to Heaven is even better than looking forward to Christmas or your birthday! Yet many people find that hard to believe because they don’t know how to picture Heaven. They don’t know how to look forward to it.

Does that describe you?

What do people believe about Heaven?

Speaking of describing, what are some words you would use to describe Heaven? Would fun and exciting be words you’d use?

It might surprise you to discover that many people find no joy at all when they think about Heaven. Wondering why? They don’t look forward to going there because of what they believe Heaven is like.

Gary Larson showed a common view of Heaven in one of his Far Side cartoons. In it a man with angel wings and a halo sits on a cloud, doing nothing, with no one nearby. He has the expression of someone stuck on a desert island, bored because he has absolutely nothing to do. A caption shows what he’s thinking: “Wish I’d brought a magazine.”

Is that your view of what Heaven will be like? Or is it what someone you know thinks? Many people fear that Heaven will be . . . well, boring.

When you were younger, maybe you saw the movie All Dogs Go to Heaven. Think w-a-a-a-y back. Charles B. Barkin (Charlie), a German shepherd, goes to Heaven because, of course, everyone thinks “all dogs go to Heaven”! But Charlie doesn’t want to be in Heaven. Why? Because there are no surprises—no exciting ones anyway. Everything is predictable. Even the temperature is a steady seventy-three degrees Fahrenheit, which sounds boring to Charlie. He prefers the excitement of life on Earth to an eternity of floating on a cloud, wearing wings and a halo. So he ditches Heaven to return to Earth.

In the sequel (All Dogs Go to Heaven 2), Charlie explains his frustrations with Heaven when he sings, “It’s too heavenly here. It’s too peaceful and paradise-like.” In other words, Heaven is too dull for him.

Predictable? Boring? Endless years of the same old, same old? No one would look forward to that!

Well, I’ve got some good news for you. Charlie got it all wrong. Heaven is not like that at all. No way!

Have you ever read any of the books about Peter Pan and wished you could live in a beautiful, magical place like Neverland—but without Captain Hook and all the mean pirates? Well, Heaven is a better place than Neverland any day. How do I know? From what the Bible says about it.

That’s why this book provides another view of Heaven: as a place worth thinking and talking and dreaming about. In fact, once you understand what the Bible really says about Heaven, you can’t help but look forward to living there!

Excerpt from Heaven for Kids by Randy Alcorn, Introduction.

Randy Alcorn, founder of EPM

Randy Alcorn (@randyalcorn) is the author of over fifty books and the founder and director of Eternal Perspective Ministries